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Cinco excelentes razones para irse de vacaciones a Samaná

Atardecer en Cayo Levantado, República Dominicana

La península, situada al noreste de la República Dominicana, es un paraíso caribeño que ofrece playas vírgenes y tranquilas.

Palmeras, playas, aguas cristalinas y -por supuesto- mucho sol son algunas de las características que suelen venir a la mente de la mayoría de los viajeros al pensar en el Caribe. Y rincones como Punta Cana o Playa Bávaro no sólo se ajustan a esa postal imaginaria sino que son los destinos top de República Dominicana.

Sin embargo, los años de explotación turística han convertido esos lugares de gran belleza en destinos muy concurridos y, para quienes buscan paisajes vírgenes, ya no son los sitios paradisíacos y solitarios donde desconectar en plena naturaleza. Por eso, si buscás un destino de playa espectacular, tranquilo y con parajes más desiertos, tomá nota: su nombre es Samaná.

Antes que nada, ubicala en el mapa. Samaná es una península del noreste dominicano, escenario de películas de piratas. Algo desconocido aún, tiene infinitas razones para que la disfrutes antes de que sea conquistado por el turismo masivo.

1. Playas vírgenes

Playa de Las Galeras (Samaná)

Podría sonar como un anuncio publicitario, pero lo cierto es que Samaná puede presumir de tener algunas de las playas más increíbles del Caribe. Diversas y, sobre todo, salvajes, sus aguas turquesas y sus arenas blancas ofrecen una imagen idílica, casi irreal. Bordeadas de cocoteros y de una naturaleza exuberante, se extienden solitarias a lo largo de kilómetros.

Aunque virgen, la más conocida es, sin duda, playa Rincón, y en distintos ránkings es considerada una de las mejores del mundo. También sobresalen otras playas, como las Galeras, las Terrenas, el Frontón, las Flechas -la primera que pisó Cristóbal Colón- o Bacardí, todas accesibles para el público. Y es que las playas de la República Dominica son públicas, lo que significa que no existe impedimento para poder pasear y bañarse en ellas.

2. Naturaleza exuberante

Playa Rincón, una de las más bonitas del mundo

El clima, las temperaturas templadas y las playas no pueden hacer olvidar al turista que Samaná no es únicamente un destino de sol y playa, sino que es un lugar perfecto para los amantes de la naturaleza salvaje. En definitiva, para los amantes del ecoturismo.

El elevado índice de precipitaciones de la zona hace que cuente con una amplia zona pantanosa -protegida-, un territorio muy preciado de exuberante vegetación selvática. En él encontramos bosques húmedos, manglares, cuevas con arte rupestre, senderos, ríos que forman piscinas naturales y espectaculares cascadas, como el Salto del Limón, cuyas aguas cristalinas se precipitan 40 metros.

El parque nacional Los Haitises tiene un nombre de origen arahuaco -la lengua autóctona de los indígenas de Samaná- que significa tierras altas o montañosas, en una clara alusión a la zona más elevada de la península.

3. La fauna

Una ballena jorobada en aguas de Samaná, República Dominicana

Pelícanos, buitres, gaviotas reales, gavilanes o tijeretas son algunas de las especies con las que disfrutarán sin lugar a dudas los amantes del turismo ornitológico. Y es que entre la fauna presente en Samaná se encuentran numerosas aves nativas y migratorias.

Aunque posiblemente uno de los animales que despiertan mayor atracción tiene su hábitat bajo el agua. Se trata de la ballena jorobada, un mamífero que durante la temporada de apareamiento, entre los meses de diciembre y marzo, se concentra en la zona para reproducirse. Se calcula que cada año migran desde las frías aguas del Atlántico Norte entre 3.000 y 3.500 ejemplares.

El espectáculo es impresionante. Los cantos de los machos para atraer a las hembras se pueden oír desde un radio de 30 kilómetros, y sus saltos sorprenden a los que visitan el Banco de Plata, un santuario creado hace más de tres décadas para la protección de las ballenas, donde el avistamiento y la observación justifican el viaje.

4. Turismo aventura y excursiones

Cabalgata en Playa Rincón

Kitesurf en las Terrenas o el Portillo, submarinismo y snorkel en la playa las Ballenas o en playa Rincón, espeleología en las cuevas de los indígenas taínos, senderismo en el parque nacional Los Haitises, baños en cascadas -como la de Lulú-, excursiones a caballo hasta el Salto el Limón y pesca a bordo de un catamarán, motos de agua... Las opciones de turismo aventura y deportes náuticos en la península son infinitas.

Muchas actividades y excursiones las podés realizar por tu cuenta, aunque el lugar dispone de guías locales y una interesante oferta de actividades respetuosas con el medio ambiente.

5. La gente y sus costumbres

Las Terrenas, República Dominicana

Los dominicanos y, en especial, los habitantes de Samaná se han ganado merecidamente la fama de ser gente feliz y sencilla, y unos anfitriones acogedores. Es fácil entablar conversación con ellos. Viven sin prisa, algo que a la llegada puede sorprender, pero que con el tiempo, acaba impregnando al viajero.

La música y el baile -como el merengue, la salsa y la bachata- están siempre presentes, igual que el ron, la cerveza o la Mamajuana, el licor con supuestos poderes afrodisíacos que se convirtió en un símbolo del lugar.

Si viajás hasta la península, vas a poder disfrutar de la gastronomía. La cocina criolla, el café y el cacao te van a sorprender.

No podés dejar de probar los dulces salados, la leche de coco o el picapollo -pollo frito rebozado, con yuca y plátano frito-, las deliciosas frutas tropicales que encontrarás en cualquier rincón, los pescados y los crustáceos. Probá la langosta a la brasa, te va a encantar.